jueves, 17 de noviembre de 2011

Las cosas... Vang Vieng ;-P



Hola gentes! Os habiamos dejado colgados a nuestra llegada a Vang Vieng, al norte de la capital y segunda etapa de nuestro periplo por Laos. Pues nada, tres dias despues ya somos un poco mas conocedores de la zona y podemos decir que nos esta encantando. Es cierto que el centro del pueblo ha perdido totalmente el posible encanto que tuviera al ser tomado literalmente por los hoteles baratos, los restaurantes y los garitos para rubios descamisados (que salen por todas partes) pero una vez te alejas unos cuantos cientos de metros, el paisaje empieza a ser mucho mas interesante y espectacular. Como vereis en las fotos, la zona esta salpicada de monticulos calizos cubiertos de vegetacion que asoman por todas partes entre los arboles y los campos de arroz.


Paisaje tipico de Vang Vieng en cuanto te alejas del pueblo 150 metros...
Da un poco la impresion de que en cualquier momento fuera a aparecer Goku volando en su nube amarilla entre dos rocas...jejeje. La imagen de los campos de arroz salpicados de casitas, algun bufalo de agua y al fondo las roca cubiertas de arboles...es una pasada. Y el contraste con los garitos del centro donde en las teles planas de pantalla enorme ponen una y otra vez capitulos antiguos de Friends y alguno de Padre de Familia es brutal, desde luego. Pero claro, si eso tiene un mercado entre los guiris supercolgaos que quieren mantener su encefalograma plano, pues nada, asi sea...

Nos alojamos en una habitacion completamente de bambu con una enorme cama sobre la que hemos instalado la mosquitera. La verdad es que no hay demasiado aparte de un estante, un ventilador y un perchero, pero no hace falta mucho mas ;-) fuera tenemos balcon con vistas del entorno, y el restaurante de asientos reclinados al estilo tailandes, donde sirven una comida que nos ha sorprendido por lo buena que esta...




Aqui nos hemos dedicado basicamente a recorrer los caminos que se extienden por el oeste de Vang Vieng en una motillo alquilada, un poco al estilo de lo que haciamos en Tailanda hace dos anhos.

Alguno de los puentes por los que hay que pasar con la motillo... (no es broma!)


Hemos visitado un par de cuevas (las calizas estan llenas de cuevas por todas partes) y en una de ellas te podias dedicar a nadar en la alguna azulada que salia de la roca, con lo que por mucho que nos hemos preguntado sobre los riesgos de los bichillos de agua dulce en los occidentales...no hemos podido evitarlo y hemos acabado nadando un buen rato. Pero es que claro, el gua esta fresquita, todoel mundo se estaba metiendo y hacia mucho calor...jejeje. En fin, ya veremos si hay alguna consecuencia en unos dias, pero creemos que el agua pura del interior de la roca no puede ser excesivamente perjudicial, no?

Añadir leyenLa laguna azulada donde apetecia taaaanto nadar...
... y que no pudimos evitar hacerlo...jejeje

Una de las cuevas tenia en el interior una enorme sala, con una abertura por la que entraba la luz, con un buda reclinado tailandes que resultaba pintoresco y muy adecuado para enchufar la camara...jejeje. De ahi la fotico.

Buda reclinado en el interior de una de las cuevas (Pakhoum Cave)
Por las tardes es espectacular ver el atardecer desde las terrazas que dan sobre el rio. Hay bastantes y desde casi todas puedes ver las montanhas recortadas contra el cielo rojizo, y si tienes suerte y te fijas, se ven las masas de murcielagos salir de sus cuevas durante unos minutos...increible. Eso si, no espereis verlo en las fotos, no se si se veria, pero ni hemos intentado hacer una foto :-P


Para acabar esta entrada, agradecer a los que habeis dejado algun comentario, que mola mucho leerlos desde aqui. Intentaremos responder a las peticiones de la audiencia sobre los videos escabrosos de los momentos menos gratos, jejeje. Abrazos a todos!!

martes, 15 de noviembre de 2011

Primera etapa: Madrid - Bangkok - Vientiane

Desde que salimos de Madrid el dia 12 hasta ahora practicamente no hemos parado entre aviones (2), autobuses, trenes, tuk-tuks... Pero por fin hemos pausado el ritmo y nos quedaremos en Vang Vieng un par de dias :-)

Todo empezo (sentimos los acentos, pero estas gentes no se han dignado a incluirlos en sus teclados) con un vuelo de Royal Jordanian via Amman. La verdad es que esta aerolinea nos ha dejado muy contentos, buena comida, buen servicio, teles personales...un lujo por 600 euros. Para empezar mejor que nuestra experiencia com la afamada Thai Airways del otro viaje...


Asi SI se pasa bien el vuelo...jejeje.


En Bangkok se hacian patentes las inundaciones que tanto han salido por la tele. Caminando por Chinatown tuvimos que cambiar de rumbo porque algunas calles empezaban a ser tomadas por el agua, pero no pudimos saber si era algo nuevo o ya cronico desde hace dias. Desde luego los negocios estaban cerrados y atrincherados con sacos terreros y muros de cemento recien construidos delante de los escaparates.

Desde el aire se veian bien las inundaciones

Chinatown, como debe ser bien llenito...

Un tren nocturno muy majo (camitas, desayuno, aire acondicionado...) nos puso en Vientiane, capital de Laos. Pasar la oportuna frontera no fue compliado, cosa de 45 minutos. Ya nos habian advertido que no mereceria demasiado la pena quedarnos mucho tiempo, asi que una vez comprobada la veracidad de esas sabias declaraciones, decidimos renunciar a nuestra planeada segunda noche de hotel y salir huyendo hacia Vang Vieng, mas al norte y donde estamos ahora.
La primera impresion es buena dentro de la precaucion...no se si alguno habeis oido de este sitio, pero es famoso por erigirse como templo del hedonismo mochilero: bares, cafes, restaurantes y terrazas con reposiciones continuas de Friends, a todo volumen y en pantalla enorme, pueblan la orilla del Nam Song. Sin embargo, que no cunda el panico, que quedan opciones y lugares apartados de ese bulicio para los que buscamos un poco de calma y paisajes brutales. En esas zonas se conserva la vida tradicional laosiana, con campos de arroz, chavales nadando en el rio, vacas pastando...esas cosas.

Paisaje en torno a Vang Vieng visto desde nuestro Guesthouse...no esta mal, no?

Pero bueno, nos estamos adelantando porque acabamos de llegar, como quien dice, asi que sera en la proxima entrada cuando os demos detalles.

Abrazos laosianos a todos!!

jueves, 27 de octubre de 2011

Un nuevo viaje a la vuelta de la esquina


¡Hola de nuevo, estimados (y escasos) lectores!

Hace ya tiempo que volvimos de Tailandia y Camboya, allá por el año 2009. De ese tiempo a hoy hemos estado en muchos sitios (Creta, Santorini, Londres, Berlín...), pero la mayoría de ellos no han tenido la suerte de ser relatados en este pequeño proyecto de blog de viajes y otras cosillas.

Ahora empezamos un nuevo proyecto: TAILANDIA Y LAOS 2011, y esta vez...si será retransmitido, en vivo y en directo, para todo el mundo interesado, a través de este humilde blog.

La fecha de salida está fijada, y cercana, el próximo 12 de noviembre, sábado. La fecha de regreso también, casi un mes después. ¿Y entre medias? Ahhh, amigo, esa es la salsa de viajar: la improvisación.

Es cierto que una cierta idea de ruta si que hay: volamos a Bangkok y de ahí, esquivando las inundaciones como mejor podamos, tomaremos un tren para subir a Vientiane, capital de Laos. Por tierra nos iremos desplazando hacia el norte: Vang Vieng (visita fugaz que no nos mola el ambiente), Luang Prabang, Nong Khiaw, Luam Nam Tha... Tras unas vueltas visitando el norte dle pais, con sus montañas y ríos, nos dirigiremos a la frontera con Tailandia en Huay Xai. Bajaremos a Chiang Mai, y desde ahí daremos un salto en avión a la costa de Andaman. Volamos a Phuket, de donde saldremos escopetados para evitar la turistada e iremos bajando por la costa: Ao Phang Nga, Krabi y saltaremos a la isla de Koh Lipe, nuestro destino de playa en este viaje. Allí el plan incluye bucear, por fín, tras tanto tiempo en dique seco.

¿Nos acordaremos de algo? ¡Seguro que sí!


Ver Laos y Tailandia, 2011 en un mapa más grande

La verdad es que esta vez tenemos encima una sensación diferente a la de hace dos años. Ahora nos cuesta imaginarnos allí, creo que hasta el momento en que pisemos tierras tailandesas en Bangkok y la humedad nos aplaste contra el suelo no seremos conscientes de que el sueño es realidad.

Intentaremos mantener esto ligeramente actualizado antes de la salida si surge alguna novedad, o detallando algo más los planes y preparativos. Pasad por aquí y echad un ojo, no os olvidéis.

viernes, 7 de octubre de 2011

Berlín, ¿pequeñas diferencias?






- […] Pero, ¿sabes lo más curioso de Europa?
- ¿Qué?
- Pequeñas diferencias. También ellos tienen la misma mierda que aquí, pero… hay algunas diferencias.
- ¿Por ejemplo?
- Pues puedes meterte en cualquier cine de Ámsterdam y tomarte una cerveza. Y no hablo de una cerveza en un vaso de papel, hablo de una jarra de cerveza. Y en París puedes pedir cerveza en el McDonald’s. ¿Y sabes cómo llaman al cuarto de libra con queso en París?
- ¿No lo llaman cuarto de libra con queso?
- Utilizan el sistema métrico, no sabrían qué coño es un cuarto de libra.
- ¿Pues cómo lo llaman?
- Lo llaman una Royale con queso.
- Royale con queso [ríe].
- Si, así es.
- ¿Y cómo llaman al Big Mac?
- Un Big Mac es un Bic Mac pero lo llaman Le Big Mac.
- Le Big Mac. ¿Y cómo llaman al Whooper?
- No sé, no fui a ningún Burger King. ¿Y qué le ponen a las patatas fritas en Holanda en vez de ketchup?
- ¿Qué?
- Mayonesa.
- Joder.
- Les vi hacerlo macho, las bañan en esa mierda…


Este diálogo, extraído de la película Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994) y mundialmente conocido podría representar bastante bien la sensación de comparar Berlín y Madrid. Es una ciudad (como Madrid), grande (como Madrid), capital del país (como Madrid), es decir tiene la misma mierda que aquí, pero…hay algunas diferencias.

En Berlín la gente va más a su aire, se les deja hacer, se aplica aquello de vive y deja vivir. ¿Anarquía? No. La gente sabe auto imponerse unos límites a la vez que hace lo que más le apetece, así de simple. Aquí tenemos una filosofía basada en la pillería y el ser más listillo que los demás, y por tanto en la regulación y la delimitación de lo que se puede y no se puede hacer. ¿O es al revés?

¿Somos pillos porque nos limitan las libertades o tienen que prohibir porque nos excedemos?

Probablemente un poco de ambas versiones. Se puede intentar poner algún ejemplo concreto. Imaginemos un parque en Madrid, da igual cuál: el Retiro, la Casa de Campo, el parque del Río Manzanares… En general, cada cosa tiene un uso, que excluye de forma implícita el resto de usos, es decir, las bicis van por un sitio y si van por otro se les mira mal, el lago o el río es casi un adorno y si se te ocurre la idea de navegarlo en una piragua, paga por ello, no vayas a traer la tuya (y eso si se puede). ¿Una barbacoa? ¡Ni se te ocurra! Si paseas al perro, que sea con correa…

En Berlín los parques están vivos, son espacios útiles que se llenan en cuanto luce un rayo de sol: bicis, patines, barbacoas, perros, niños, circuitos gratuitos de minigolf, piraguas inflables por el Landwerkcanal, DJs que pinchan en un claro del Hasenheide con la gente arremolinada alrededor… los ejemplos son interminables.


Hay más cosas, claro: cafés y bares abiertos con horarios desconocidos e indeterminados, cocktails de espacios como galerías de arte que ofrecen bebida sin licencia de bar, vendedores ambulantes de comidas por todas partes, mercadillos en los que poner un mínimo puesto es gratis y uno no tan mínimo tiene un precio que merece la pena (y no hace falta tener un conocido  o pagar una licencia para que te autoricen), actuaciones de grupos musicales por cualquier lado, perros y bicis que viajan en el metro con billete y no pasa nada(¡oh, sacrilegio!), calles con árboles, aceras anchas y espacio para la gente y no tanto para los coches que aquí lo invaden todo, edificios abandonados a su suerte en los que se puede entrar a curiosear…yo qué sé, podría pasarme horas enumerándolo todo y se me olvidarían cosas.

En pocas palabras, la calidad de vida es mayor, los precios similares o menores, los espacios públicos existen y son, de verdad, públicos, y no productos para la especulación.

La ciudad, sencillamente, no se opone a tu existencia.




jueves, 3 de diciembre de 2009

Pollo al curry verde tailandés (ooohhh!!)

Ahora hemos inaugurado nuestro nuevo blog de cocina: Traficantes de Sabores.... puedes leer allí esta receta con unas cuantas más (creciendo...) que igual te abren el apetito :-)

Como no podía ser menos en un blog que se llama Curry Verde, voy a colgar la receta que utilizamos nosotros para hacer el famoso Curry Verde Tailandés. Es un plato muy rico, relativamente fácil de hacer y bastante habitual en Tailandia. Es clave acompañarlo con arroz, porque la pasta de curry verde que se compra suele ser un poco picante (por el gengibre que lleva) y así se rebaja y queda más rico. Esta pasta se puede comprar en bastantes sitios (algunos supermercados, tiendas de alimentación asiática, en el Makro...) y cunde un montón, así que basta con una cucharadita. Pero bueno, vamos a ello:

Ingredientes:

  • Pollo en trozos: Puede hacerse con pechuga solamente o con trozos de todo tipo. Al gusto.
  • Media cebolla picada.
  • Un trozo de pimiento verde y otro de rojo.
  • Pasta de curry verde Tailandés. Puede también hacerse a mano a partir de los ingredientes adecuados (puedes ver cómo aquí), pero comprarlo es muy cómodo y sale estupendo.
  •  Una lata de leche de coco.
  • Sal y pimienta.
  • Aceite de oliva.
  • Se le puede añadir casi de todo (piña en trozos, más verduras...)

Preparación:

  • Calienta el aceite (no mucha cantidad) en un wok y sofríe la cebolla picada fina.
  • Ve cortando el pollo en trozos si es necesario y los pimientos, en trocitos. Salpimenta el pollo al gusto.
  • Cuando la cebolla esté dorada, añade dos cucharaditas de postre de pasta de curry. Puedes echar más o menos cantidad, dependiendo de lo fuerte que quieras el sabor/picante.
  • Remueve para que se mezcle bien.
  • Abre la lata de leche de coco y viértela en el wok sobre la cebolla y el curry. Remueve bien.
  • Dejamos calentar un par de minutos y añadimos los trozos de pollo. Removemos.
  • Dejamos cocinar entre 20 minutos y media hora, tapando el wok. Tienes que comprobar que el pollo esté tierno después de esto.
  • Probamos de sal y si está bien, añadimos los pimientos en trozos, la piña, y todos los ingredientes que tengas preparados para echar. Dejamos cocer destapado otros 10 minutos o algo más.
  • ¡Ya está! Sírvelo acompañado de arroz, a ser posible basmati o jazmín (tailandés). Disfrútalo.
Y ya está, gente. Como veis ha sido fácil y está muy muy rico. ¡Probadlo!

jueves, 19 de noviembre de 2009

Conducir en el Sudeste Asiático: normas importantes

Ya hemos vuelto de nuestro viaje inciático por Tailandia y algo de Camboya, y ahora que se ha terminado y las imágenes han quedado fijas en la memoria, es el momento de ir sacando conclusiones y, sobre todo, de ordenarlas y darles forma. Puede que nunca acabe por funcionar, pero vamos a intentar escribir algunas cosillas que se nos han ocurrido por allí y que nos gustaría compartir con...¿casi nadie? Creo que los 340 lectores que tenemos ahora mismo en el blog se quedarán ahí en cuanto la gente se haga a la idea de que ya hemos vuelto y de que las futuras entradas no versarán sobre playas desiertas y templos escondidos.

En cualquier caso, lo primero que hemos estado pensando es contaros nuestra experiencia como conductores de motos en Tailandia. Para empezar, las guías ponen: "En Tailandia es necesario tener el Permiso Internacional de Conducción para poder conducir por el país si no se tiene nacionalidad tailandesa", y claro, el turista, muy diligentemente, va a tráfico y se saca el susodicho Permiso, previo pago de la correspondiente tasa de 9,40 euritos. Féliz, se dirige al establecimiento de su elección, carnet en ristre y dice algo como "Sawadeekaaaaaa, I'd like to rent a motorbike, bla bla bla..." y espera pacientemente a que le pidan la documentación. A los pocos segundos de haber entrado, el turista español se encuentra con un casco de dudosa calidad en una mano, y con las llaves de una motiche de unos 125 centímetros cúbicos en la otra, y con el famoso Permiso Internacional de Conducción en donde siempre estuvo, en el bolsillo. Allí, no sólo no les importa si tienes el carnet internacional, sino que directamente les da igual si tienes carnet, sea el que sea...cosas que se aprenden con la experiencia.

Luego ya viene lo divertido, ¿o era peligroso? Bueno, es igual, ambas cosas a la vez. Te pones el casco, compruebas que efectivamente es dos tallas más grande de lo debido, te subes al bólido, metes la llave en la cerradura y aprietas el botoncito...¡¡pum, pum, pum...!! ¡Todo en orden de marcha! Arrancas, miras para todos lados y te incorporas a la carretera/calle/camino. "Es fácil", te dices, y aceleras con confianza. Ves una moto que parece que se ha equivocado de carril y viene directa hacia ti. Lo primero piensas "si es que a esta gente no le piden el carnet, normal..." y cuando te quieres dar cuenta, ves otra moto, y un coche y una camioneta, y todos van por ese carril que pensabas que era el contrario. Tu cerebro se activa y rápidamente piensas "¿por dónde se conducía en Tailandia?"...¡¡COÑO!!




La versión oficial es que se conduce por la izquierda, al estilo inglés, pero la versión real es que se conduce por donde mejor te viene, incluyendo un invisible tercer carril central que se puede utilizar a tu antojo.

Luego está el hecho de que el casco es, como cabía esperar, más un elemento teórico que práctico, pues no creo que lo use ni el 20 % de la gente, aunque esto va más por zonas, y se utiliza algo más en las ciudades que en los sitios de costa, donde es inexistente en la práctica.

Parece que los robos de motos no son un problema, ya que nadie utiliza cadenas de ningún tipo, ni practicamente quita las llaves. Algo bueno también tenía que haber.

Y nada, si se os ocurre ir al sudeste asiático y alquilar una motillo, con un poco de cuidado (bastante es mejor, incluso) y de sentido común (pero adaptado a la región, claro) casi nada puede salir mal.



¡¡Conducid con cuidado!!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Los Angeles, 2019...

Algunos recordamos con gusto la película Blade Runner: su ciudad de Los Angeles futurista y oscura, llena de carteles luminosos, lluvia perpetua y asiaticos por todas partes...¡¡pues bienvenidos a Bangkok!!

Con pequeñas diferencias, eso es lo que se encuentra uno al llegar, sobre todo si se viene de un lugar taaaan estresante como la playitas de Koh Chang...Lo primero que te choca, desde dentro del autobús encaramado al tercer piso de una autopista de 4 carriles, es la cantidad de hormigón que han debido utilizar en esta ciudad...Carreteras, edificios que uno no sabe si están acabados, a medio construir, a medio destruir...es dudoso, puesto que el hormigón está ya ennegrecido por el paso del tiempo y la humedad, y las ventanas son tanm poco neceasarías que uno no sabe si directamente se las han ahorrado...Pero bueno, mejor alguna fotillo, ¿no?

 
 
   


Para dormir en la megalópolis nos habíamos decidido por un hotel en el corazón del barrio más antiguo y más tomado por los mochileros de la ciudad (y casi del mundo, ¡¡madre mia cuánta gente!!), la calle Khao San Road. A muchos os sonará de la película de La Playa. Es el sitio del principio donde el prota se entera de la existencia de la isla maravillosa esa que es el principio de todo. Es un sitio muy animado, la verdad, y merece la pena porque siempre hay algo que hacer, que ver, que comprar...tanto de día como de noche:


 
 

Después del relajo de la playa, se nos ha hecho un poco duro meternos de lleno en la ciudad y su tráfico, el calor horrible con humedad perpetua...Pero bueno, había que visitar algún que otro templo...


 
 
 

La ciudad se extiende alrededor del rio Chao Phraya, que sirve de arteria principal, llevando una autopista sin tráfico desde el sur al norte de la ciudad, pasando por los distritos más antiguos a los que no llega el metro elevado (el Skytrain, en su nombre oficial) y actuando un poco de medio de transporte de gente y mercancías. A cualquier hora el río está lleno de alargados barcos asiáticos, barcazas cargadas de todo tipo de cosas (mayormente arena y materiales de construcción) y barcos de transporte de personas por el río. Éstos han sido el medio de transporte que más hemos utilizado, y hemos podido ver la vida desde el río gracias a ellos:


 
 
 
 
 

En dos días no tienes tiempo de visitar toda la ciudad, pero si que llega para hacerse una idea bastante buena de la vida en ella, con dos noches para ver cómo florecen los mercados nocturnos y los bares encienden sus neones y sacan a la calle a sus camareras vestidas de verde heineken (literalmente) para atraer al personal. Con dos días para disfrutar del tráfico alocado, los mercados atiborrados de micropuestos de todo lo imaginable, desde falsificaciones hasta animales exóticos, las mesas en la calle donde beberte algo o comer mientras cae un aguacero tropical...en fin, que la ciudad tiene sus cosas buenas y malas, como todos los sitios del mundo, pero más lejos...